Mal de Alzhéimer
El mal de Alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa que forma parte de la categoría de las demencias. Este problema neuronal afecta a funciones cognitivas como la memoria, el pensamiento normal y hasta el comportamiento. Se trata de una afección que avanza de manera gradual y produce un deterioro progresivo que puede afectar considerablemente la calidad de vida de la persona que la sufre.
Causas del mal de Alzhéimer
Dos de los factores que tienen más peso en la aparición y el desarrollo del mal de Alzhéimer son la edad del paciente y los antecedentes familiares que pueda llegar a tener. Si bien el riesgo de sufrir mal de Alzhéimer va en alza a medida que se envejece, hay que dejar en claro que esta enfermedad no debería formar parte de un envejecimiento normal y saludable. La presencia de la enfermedad en un pariente consanguíneo también eleva los riesgos de sufrir este problema neuronal. Hay hipótesis que sugieren que otros factores, como la presión arterial demasiado alta de forma sostenida, los antecedentes de traumatismo craneal y el formar parte del género femenino también podrían elevar el riesgo de sufrir mal de Alzhéimer.
Síntomas
Los primeros síntomas que advierten aquellos que conviven con una persona que podría tener mal de Alzhéimer son los olvidos y las fallas de memoria. También suele haber problemas del lenguaje, cambios de personalidad, estado anímico cambiante, dificultades para participar de actividades que requieren de un mínimo de pensamiento.
A medida que la enfermedad va avanzando los síntomas también pueden ser cada vez más complejos, incluyendo delirios, alucinaciones, síntomas de agitación y depresión. En los casos más severos se pierde toda la comprensión del lenguaje y la persona tiene dificultades para reconocer a los miembros de su familia. En esta etapa las personas con mal de Alzhéimer prácticamente no pueden comer, bañarse ni vestirse por sí solos. En muchos casos de esta enfermedad también se produce un fenómeno de incontinencia.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de una enfermedad como el mal de Alzhéimer se lleva a cabo por medio de un examen físico y un estado psicológico. En el examen físico se suele incluir un examen neurológico para comprobar la integridad del sistema nervioso.
En la actualidad no existe cura para el mal de Alzhéimer, pero hay diferentes métodos y sistemas que pueden ser de gran ayuda para detener el progreso de la enfermedad, ayudarle a la familia y al entorno social del paciente a sobrellevar de la mejor manera posible su nueva situación, y brindarle contención psicológica al enfermo.
Con el tratamiento farmacológico del mal de Alzhéimer se consigue retardar en cierta medida el empeoramiento de la mayor parte de los síntomas de esta enfermedad. Algunos medicamentos actúan directamente sobre el metabolismo cerebral de la acetilcolina (por ejemplo, el donepezil, la rivastigmina y la galantamina). Algunos de los efectos secundarios de estos medicamentos incluyen diarrea, inapetencia, calambres musculares y fatiga. Otro fármaco disponible para tratamientos de esta enfermedad es la memantina.
En los tratamientos contra el mal de Alzhéimer también se recomienda la toma de suplementos (especialmente de vitamina B9, vitamina B12 y vitamina E).
Fuente: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000760.htm
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