Demencia senil


La demencia senil es un trastorno neurológico de la vejez que se caracteriza por un particular deterioro de la memoria de corto y largo plazo que incluye problemas de pensamiento abstracto, modificaciones en la personalidad, lo que lleva a un deterioro progresivo en los vínculos sociales y la calidad de vida de la persona anciana.

La mayoría de los casos de demencia senil no tienen inicio sino después de los 65 años de edad. El momento de comienzo de la enfermedad puede ser brusco o progresivo. A diferencia de lo que sucede en otros tipos de demencias, en la demencia senil hay un deterioro leve del estado de salud general del paciente. En esta enfermedad también pueden sobrevenir problemas para mantener la estabilidad corporal y fatiga sostenida en el tiempo.

 

Síntomas de la demencia senil

Los síntomas de la demencia senil aparecen en alrededor del 10% de la población mayor de 65 años. Los primeros síntomas que puede traer aparejados esta enfermedad son la pérdida de memoria, problemas de coordinación motora, confusión, desorientación, insomnio, ansiedad y aislamiento social por voluntad propia.

A medida que la enfermedad va avanzando hacia su etapa intermedia se presenta un mayor deterioro en las funciones cognitivas, inestabilidad emocional, síntomas de agresividad, problemas de falta de juicio e inconvenientes para sobrellevar un aprendizaje. En las etapas más graves de esta enfermedad se produce una pérdida de peso progresiva, problemas para caminar, violencia acentuada, incontinencia, incapacidad para llevar a cabo el aseo personal, alucinaciones visuales/auditivas y problemas en la comunicación.

 

Diagnóstico de la enfermedad

El diagnóstico preliminar de esta enfermedad suele ser efectuado a partir de una serie de indicadores. Los olvidos cada vez más frecuentes, la confusión de fechas y sucesos, la súbita aparición de problemas para mantener la concentración y los cambios repentinos de estado de ánimo y de humor pueden ser indicadores del desarrollo de la demencia senil.

Un diagnóstico completo, de todas maneras, debe incluir diferentes exámenes médicos orientados a localizar cualquier tipo de degeneración neuronal a nivel orgánico. De esta manera los especialistas contarán con bases más sólidas para planificar un tratamiento adecuado para la enfermedad.

 

Consejos para la familia del paciente

La convivencia con una persona con demencia senil puede ser bastante problemática. Por ello es bueno incorporar algunos nuevos hábitos que facilitan el trato cotidiano con el paciente. Puede ser útil, en este sentido, establecer la mayor cantidad de horarios y rutinas para que la persona anciana no se sienta desorientada.

En el cuarto de baño se pueden incorporar medidas de seguridad (como barras de metal para sostenerse o alfombras antideslizantes). También se recomienda ubicar los muebles y utensilios y elementos de uso cotidiano en lugares accesibles para la persona mayor de edad. En caso de que se produzcan malos entendidos frecuentes explicarle al anciano nuevamente con paciencia (su estado anímico dependerá en gran parte del trato directo que reciba de su entorno familiar).  Siempre es bueno evitar hablarles a los gritos o ponerles la TV o la radio a volúmenes exageradamente altos (eso solo les hace más daño).

 

Fuente: http://www.salud.es/demencia-senil

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