La respiracion en Pilates
La respiración es uno de los conceptos básicos del Método Pilates, y el eje rector de todos los movimientos que se realizan, que deben coordinarse según técnica de respiración específica.
La correcta respiración ayuda a lograr la mayor concentración y focalizar la energía en la parte del cuerpo que estamos ejercitando, además de oxigenar la sangre y los músculos, y ayudar a estos últimos tanto a tensarse como a relajarse, en el momento apropiado.
En el Método Pilates se usa la respiración torácica o diafragmática, por la cual, al inspirar (siempre por la nariz) se llenan de aire los pulmones. Esto tiene varios efectos, además de la oxigenación. Por un lado, trabajan los músculos de la cavidad torácica (pecho y espalda), ya que las costillas se expanden. Por otro lado, esta expansión produce una re-alineación de la columna, que se estira hacia arriba para ayudar en ese movimiento y permitir la mayor expansión posible de los pulmones.
Es fundamental mantener contraídos los músculos abdominales durante la inspiración, por dos motivos: por un lado, esto mantiene la columna recta; por el otro, evitamos llenar el abdomen de aire, cosa que el Método Pilates desaconseja, porque se estiran los abdominales y dejan de sostener la parte media y alta de la columna.
La espiración es siempre por la boca, manteniendo contraídos los músculos abdominales. El movimiento de la caja torácica al salir el aire también ayuda a contraer los abdominales, y este movimiento “hacia adentro” genera mayor energía en el “centro de poder”.
Aunque la respiración en Pilates es, en general, lenta, puede variar en cada alumno y, además, no se aconseja el mismo ritmo en principiantes que en alumnos con experiencia. En el primer caso, 3 tiempos para la inhalación y otros 3 para la espiración son normales, mientras que aumenta a 5 tiempos para alumnos intermedios, y a 8 en los alumnos avanzados.
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